Primero entendemos qué puntúa y qué permite realmente el proyecto
La redacción empieza con una revisión ordenada de los criterios. Anotamos qué pide cada apartado, cuánto puntúa, qué límites de extensión tiene y qué datos necesitamos para responderlo. Después estudiamos mediciones, planos, presupuesto, plazo, accesos, servicios afectados y restricciones de la obra.
Con esa información acordamos una forma de ejecución y desarrollamos la memoria sobre ella. Las actividades que aparecen en el texto son las mismas que se programan; los equipos se corresponden con los rendimientos calculados; y los planos representan las mismas fases y zonas. Podemos preparar el Sobre 2 completo o trabajar en capítulos concretos dentro de la plantilla del licitador.
Apartados y entregables habituales
Cómo desarrollamos cada criterio de valoración
1. Lista de requisitos
Separamos lo que pide expresamente el pliego, los subcriterios, los límites de páginas y los documentos obligatorios. Esta lista se utiliza durante toda la redacción para comprobar que no queda ninguna cuestión sin responder.
2. Estudio técnico del contrato
Concretamos accesos, terrenos disponibles, tráfico, servicios afectados, interferencias, suministros importantes y restricciones ambientales. Cuando el proyecto no aporta un dato, dejamos clara la hipótesis utilizada y comprobamos cómo afecta a la solución.
3. Revisión entre documentos
Comprobamos que mediciones, duraciones, medios, fases y planos describen la misma forma de ejecutar la obra. También revisamos que los compromisos de calidad, plazo o mejora sean compatibles con el proyecto y con el presupuesto.
4. Edición y lectura
Ordenamos el documento para que el técnico evaluador encuentre con facilidad la propuesta y su justificación. Utilizamos tablas y gráficos cuando ayudan a comparar o calcular, evitando repetir en ellos lo que ya está explicado en el texto.
Trabajo conjunto con el departamento de estudios
Al empezar fijamos quién aporta cada dato, quién valida las decisiones y en qué fechas se revisará cada versión. Trabajamos sobre el documento maestro del licitador y comunicamos cualquier cambio que afecte al plazo, los medios, los proveedores o las mejoras. Antes de cerrar revisamos cifras, referencias, nombres de planos y compromisos repetidos en distintos apartados.